Cuando ya se ha probado de todo para evitar robos y nada funciona, no queda otro camino que la resignación… ¿o no?
En San Francisco han intentado cosas como ésta, para que el propio ladrón se dé cuenta que no hay nada que robar. Ni idea si funcionará, pero al menos se ahorran la reparación de los vidrios.
Por favor, no rompa los vidrios. Las puertas están desbloquedas. No hay cosas de valor dentro.
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