Investigadores del Imperial College de Londres están desarrollando un prototipo de material con propiedades muy particulares. Puede almacenar energía eléctrica y es tan fuerte y ligero que podría ser utilizado en piezas de carrocerías de automóviles y otros equipos electro-dependientes que se verían beneficiados con este sorprendente trabajo. Por supuesto que los investigadores están convencidos que aún falta mucho camino por recorrer, pero los primeros ensayos han resultado muy prometedores. La energía necesaria para poner en marcha un sistema dejará de estar oculta como una parte interna del producto. Está llegando el momento en que una puerta, un teclado o el techo de un coche sean las fuentes de energía impulsoras del mañana. Entérate de todos los detalles en este artículo.
El material compuesto que se está desarrollando y se constituye en forma mayoritaria por fibra de carbono y polímeros (resinas) es capaz de almacenar energía mucho más rápido que una batería tradicional. Esto se debe a que los materiales que se utilizan en su construcción no necesitan procesos químicos para lograr su funcionamiento. Además, esta mecánica de funcionamiento permite una mayor vida útil del acumulador de energía ya que sus compuestos no se degradan con el tiempo como ocurre en las baterías convencionales. Para esta primera etapa del proyecto, los investigadores tienen previsto desarrollar una importante y variada cantidad de materiales experimentales con el objeto de permitir una mayor capacidad de almacenamiento de energía. La inclusión de nanotubos de carbono sobre la superficie de las fibras de carbono antes mencionadas sería una de las claves para logar incrementar el área total del material y por lógica consecuencia, la capacidad de carga y almacenamiento de energía.
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